Necesito una casa, para guardar mis chiches, llenarla de plantas y pelusas
una casa para no pasar frío, para esconderme, para abrirle las ventanas. Necesito una casa para habitarla, para que con Lucas nos estiremos a dormir la siesta y para despertar solo con el sol en mi cara y en su hocico peludo.
Necesito una casa para llamarla hogar, para desear llegar a ella muy temprano, para poner todo en su lugar y con pequeñas etiquetas, para echar raíces y brotar lenta y dulcemente.
14 de marzo de 2019
8 de enero de 2019
Empezar con la hoja en blanco, transcribir, contar: resultados y memorias tristes. Recordar de pronto, una pesadilla, un aullido seco, despertar pero no abrir los ojos por miedo, ese miedo que la noche anterior te hizo cerrar todas las ventanas, tus ventanas, aquellas maltrechas por los golpes del viento.
18 de noviembre de 2018
Me acordé de la tía del aseo que esperaba fuera del baño de las niñas, tenia las manos rojas, que miedo sus manos rojas; eternos lustros pasaron para entender que sus manos rojas lo eran de frío, de preocupación por las niñas, de someterse a las inclemencias del agua congelada que corría cada mañana por las cañerías del colegio en plena década de los 90s. Quisiera dejar ese miedo ,mirarla y decirle que sus manos son mas que color rojo frío, son dedicación, son esfuerzo valorado.
3 de noviembre de 2018
Seria lindo detener el tiempo, como dice la música, detener las cosas para que no se pudran, para que no se me marquen las arrugas; pero detener el tiempo mas que nada como una cuestión de seguridad, para evitar invasiones, para que L no ladre, para que el movimiento repetitivo del tiempo detenido genere fricción, genere calor , calor que se cuele por la ventana, que le entre por las orejas y le llegue al corazón.
3 de octubre de 2018
La hija de mi padre no se sonroja, no tiene cuidado, cepilla cada noche su cabello y usa tacos. La hija de mi padre no tiene miedo, se pinta los labios y sale altiva por las calles como si todos la vieran, como si nadie la viera. La hija de mi padre tiene su vida resuelta, una casa en la playa y un gato, no come verduras, pero glorifica a los pepinos y paltas que cubren su rostro, su piel blanca y helada como recuerdo de invierno.
13 de septiembre de 2018
30 de diciembre de 2017
Por el lavabo y la espuma se fue el miedo al pelo corto, las ganas de pelo largo,la presión adolescente de ser rapunzel. La bandada de aves de media tarde se llevó a mi abuelo, al que cantaba como Leonardo Fabio y no usaba zapatos, el que deja a su perro para que le hagamos cariño. Ese día conocí al desconocido lejano de piel morena que despertó la flora de mi espíritu y la fauna de mi mente, existencias autoctonas en semi peligro de extinción, dolor de estómago y escalofríos al borde de desaparecer. Lo vi prender su cigarro, caminar a paso lento, hablar con la multitud, dar un abrazo, subirse al auto.
26 de noviembre de 2017
Aveces odio hasta mi nombre. Pienso que me quedé en ese sueño que tuvo donde aparecía yo, por las tierras de azúcar , por donde el sol es verde y la música hipnotiza y te hace querer quedarte por siempre o viajar hasta allá con todo hasta tus piojos. Me dejaste allá, ese día, esa noche , con un trozo de queso para que olvidara tu espalda. Funcionó.
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